lunes, 18 de mayo de 2015

Un gran hallazgo.


   Papirofobia, ¡no quiero leer!

   El viernes pasado, tal y como suelo hacer todos los viernes con mis hijos, pasamos la tarde en la biblioteca. Concretamente en  Las Columnas, pues allí Pilar Redondo, una gran cuentera, trabaja en grandes proyectos de motivación lectora para los niños y no tan niños.
     Como iba diciendo, una tarde más disfrutamos de la magnífica contada y la rueda de cuentos. Al terminar mis hijos buscan rápidamente los libros que van a sacar esa semana y... ¡¡SORPRESA!! Nos encontramos con esta historia.


  El protagonista es un niño de 8 años al que no le gusta leer. Él prefiere correr por el parque, pero desde su primer cumpleaños sus padres le regalan libros. Un buen día ya cansado de tantos libros decide marcharse de casa y se encuentra con un anciano que estaba triste por no haber podido terminar un libro. Así que Leopoldo, así se llama el protagonista, decide ayudarle y lee  lo que al anciano le faltaba. A partir de ese momento Leo descubrirá algo que no esperaba.

    Me llamó la atención este libro pues he tenido la suerte de compartir la misma experiencia que Leopoldo, el protagonista, con muchos de mis alumnos. Algunos de ellos nunca habían leído nada y gracias a la ayuda y al trabajo de algunos de ellos para poner en funcionamiento la biblioteca han descubierto todo lo que los libros esconden. No todo el mundo tiene la suerte de encontrarlo y disfrutarlo.


   Recuerden que 

"La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo" 

Joseph Addison.


LEAN, LEAN.

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